dilluns, 14 de novembre de 2011

Una carta de Peter Brook

Per tal de pujar-nos a tots els ànims i la moral, per tal que res no ens aturi a qui alguna cosa oculta ens impulsa a crear i a presentar al públic les creacions, per tal d'estar més enllà dels esdeveniments, cal llegir atentament aquesta carta del dramaturg, escenògraf i realitzador anglès Peter Brook, extreta del seu llibre Más allá del espacio vacío, que reprodueixo íntegrament aquí:


Estimado Mr. Howe,

Su carta llega inesperadamente y me pone en aprietos.
Se pregunta usted cómo ser director.
Los directores de teatro son sus propios empleadores. Un director que está sin trabajo es un contrasentido explícito; es como decir que un pintor está sin trabajo, y muy diferente a decir que es un actor quien está sin trabajo; el actor es siempre víctima de circunstancias ajenas. Uno se hace director creyéndose director, y después convenciendo a los demás de que eso es verdad. De manera tal que, en cierto modo, conseguir trabajo es un problema que tiene que ser resuelto apelando a las mismas habilidades y recursos que hacen falta para ensayar. No conozco otra manera que no sea la de convencer a la gente para que trabaje con usted, lograr así emprender algún trabajo -incluso sin recibir paga por ello- y presentarlo al público; donde sea, en un sótano, en la trastienda de un pub, en la guardia de un hospital, en una cárcel. La energía que produce el trabajo es más importante que ninguna otra cosa.
De manera que no permita que nada ni nadie le impida estar en activo, aun en las circunstancias más precarias, en vez de perder tiempo buscando las condiciones ideales, que quizá nunca lleguen. En última instancia, el trabajo llama al trabajo.
Sinceramente.

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